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Diferentes usos de las sales de Epsom en la belleza

La sal de Epsom recibe su nombre de la ciudad inglesa de Epsom, en Surrey (Inglaterra), donde se descubrió originalmente, de ahí que se la conozca también como sal inglesa. Este compuesto químico está formado por magnesio, azufre y oxígeno.

A pesar de su nombre, la sal de Epsom es un compuesto completamente diferente a la sal de mesa. Probablemente se denominó «sal» debido a su estructura química.

La sal de Epsom tiene una apariencia similar a la sal de mesa y, a menudo, se disuelve en los baños, por lo que es posible que también la conozca como «sal de baño» o “sales de baño”. Si bien se parece a la sal de mesa, su sabor es claramente diferente, ya que es bastante amarga y desagradable…

Propiedades de las sales de Epsom

Los diferentes compuestos de las sales penetran en nuestro cuerpo bien por vía oral o vía cutánea.

La mayoría de los beneficios que se le atribuyen a esta sal, es por su magnesio, mineral del que muchas personas carecen.

La sal de Epsom ha sido utilizada durante siglos para tratar dolencias tales como el estreñimiento, la fibromialgia o el insomnio, aunque se continúa investigando al respecto.
Tiene múltiples indicaciones, resultando de gran utilidad en el tratamiento de:

 

  • Estreñimiento
  • insomnio
  • fibromialgia
  • aumentar los niveles de magnesio
  • eliminar toxinas
  • reducir el estrés
  • revitalizar el cabello
  • mejorar los niveles de azúcar en sangre
  • degeneración del cartílago
  • vértigos
  • hipertensión arterial
  • disminuir el dolor y la inflamación…

A pesar de que muchas personas recuerdan estas sales como un producto más en el botiquín familiar, son pocas las que saben lo que sus propiedades pueden ejercer sobre nuestra piel.

Un tratamiento exfoliante o de inmersión con este compuesto natural, no solo restaura los niveles vitales de magnesio en el cuerpo y reduce el estrés. También deja la piel radiante y brillante, suave y tersa. Y todo ello a un precio más que asequible.

Las sales de Epsom y la belleza:

Un simple baño de pies con agua templada con sales de Epsom durante 15 minutos, aliviará unos pies cansados y doloridos tras una dura jornada laboral.

Como dijimos anteriormente, puedes encontrar estas sales en diferentes formatos; solas, con aditivos, con aceites esenciales… aunque nosotros te proponemos personalizarlas según tus gustos y necesidades.las sales de Epsom y la belleza

Sales de baño caseras:

  • 2 tazas de sales de Epsom
  • Unas gotas de tu fragancia favorita o aceite esencial de tu elección
  • Unas gotas de colorante alimentario o media cucharadita de glicerina

Mezclar todo y guardar en un recipiente de cristal hermético, procurar no llenar más de las ¾ partes del recipiente

Exfoliante para zonas secas:

  • 2 tazas de sal de Epsom
  • ¼ de taza de vaselina
  • Unas gotas de aceite esencial de lavanda

Utilizar esta mezcla para masajear rodillas, codos y talones ásperos, notarás los resultados inmediatamente.

Microdermoabrasión facial para limpieza profunda de los poros:

  • ½ cucharadita de sales de Epsom
  • Una nuez de crema o leche limpiadora

Masajear profunda y suavemente la piel. Enjuagar con abundante agua fría, secar delicadamente y aplicar generosamente nuestra crema nutritiva.

Pedicura perfecta: para nuestra pedicura o mimar un poco los pies:

  • ½ taza de sales de Epsom
  • 1 taza de agua tibia
  • Unas gotas de aceite esencial de eucalipto

En una palangana con agua tibia, añadimos las gotas de aceite esencial de eucalipto, dejamos en remojo 15-20 minutos. Aplicamos las sales un poco diluidas en la taza de agua tibia, masajeamos nuestros pies de forma enérgica y circular para eliminar durezas. Enjuagamos y secamos. Aplicamos crema hidratante masajeando con suavidad. Los pies quedarán descansados y ligeros.

tratamiento del acné

  • 1 cucharada de sal de Epsom
  • un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • una cuchrita de miel de calidad
  • el zumo de medio limón

mezclamos bien las sales, el aceite de oliva y la miel. Posteriormente, lo añadimos al zumo de limón y realizamos un suave masaje con movimientos circulares sobretodo en las zonas más afectadas por el acné.

Dejamos actuar durante 15 minutos.

Enjuagamos con agua tibia y secamos con delicadea, sin arrastrar.

Aplicamos nuestra  crema hidratante (sin aceite).

 

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Odayaka

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