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Masajes y llagas en la persona encamada

 

Aquellas personas que, por una u otra razón, han debido estar postrados en una cama por un breve período de tiempo, saben la incomodidad y malestar que produce esta situación, como es el entumecimiento de la base de la columna vertebral, escozor de codos y rodillas, pinchazos en la espalda…así que, podemos imaginarnos lo que sucede cuando la situación se dilata en el tiempo.

Cuando se debe cuidar a una persona que debe guardar cama, ya sea paciente o anciano, las precauciones deben extremarse para asegurarnos que los puntos más vulnerables no se tornen dolorosos ni desemboquen en partes ulceradas en el cuerpo del enfermo.

¿Cómo disminuimos los riesgos?

Si la situación es temporal, podemos minimizar los riesgos de llagas con unas sencillas pautas; si la situación persiste o sabemos que se va a prolongar en el tiempo, es conveniente acudir a un profesional. Este profesional nos guiará para una perfecta higiene postural del cuidador, así como las pautas a seguir. Las precauciones que podemos tomar para evitar las llagas y minimizar las consecuencias de estar postrado en una cama son:

  • Tensar bien las sabanas, no deben tener la más mínima arruga
  • Moveremos al paciente con toda la frecuencia que nos sea posible
  • Colocar un cojín entre las rodillas y los tobillos del paciente, de este modo evitaremos la fricción y la presión ejercida entre ambos
  • No debemos arrastrar al paciente de una parte a otra de la cama, ya que esto puede dar lugar a grietas en una piel ya de por si traumatizada
  • Mantener la cama completamente seca, evitando cualquier tipo de humedad

Junto a estas pautas, una que ayudará, tanto física como psicológicamente al enfermo, es la de darle masajes con cierta regularidad. Las manipulaciones correctas evitarán que los miembros se anquilosen por la falta de ejercicio y activará la circulación sanguínea al tiempo que evita la aparición de calambres.

No olvidemos los grandes efectos que un tacto amoroso produce en cualquier individuo, máxime si se encuentra en situación vulnerable.

preparar aceite de masaje para tratar las llagas

Para el masaje, podemos preparar nuestro propio aceite, o una crema hidratante para tratar la zona, los cuales resultarán altamente efectivos en el caso que nos ocupa:

  • Aceite base (girasol, almendras…)

aceites esenciales de :

  • Tomillo: desinfecta en profundidad la piel (más que el agua oxigenada) y estimula sus defensas naturales,
  • Salvia: en el caso que nos ocupa, resulta de gran utilidad gracias a sus propiedades antisépticas, bactericidas y cicatrizantes.
  • Lavanda: este aceite tan versátil y polivalente, tiene entre sus virtudes la de potenciar los efectos de cualquier otro aceite, de modo que, ante cualquier mezcla que realicemos, nos vendrá bien añadir las gotas recomendadas de aceite esencial de lavanda. Gracias a sus propiedades regeneradores y antisépticas, evitará o tratará cualquier infección en la piel, ya sea vírica o bacteriana, ayudando a mantenerla en su estado óptimo y regenerar cualquier zona dañada, y su poder analgésico reduce el dolor y la inflación, especialmente en afecciones dermatológicas.

Recuerda que:

1-para una cucharadita de aceite base (5 ml) pondremos 2-3 gotas de aceite esencial

2-para una cucharada sopera (15 ml) 6-7 gotas de A.E.

Podemos preparar mayor cantidad de antemano para varias aplicaciones, la guardaremos en botellas de cristal oscuro, no más de doce semanas.

otros preparados para tratar las llagas

Vendrá muy bien friccionar de forma delicada las zonas más vulnerables del cuerpo con un alcohol especialmente preparado para este caso. En un tarro introduciremos romero, salvia, tomillo, lavanda y flor de saúco, llenamos con alcohol de 96º y cerramos; lo colocamos en la terraza o el alfeizar de la ventana durante 4 o 5 semanas agitando cada día. Colar con un paño de muselina, guardar y realizar las fricciones cada día con un poco del alcohol resultante con el que minimizaremos la aparición de las llagas.

Si la piel se ha resecado, la vaselina será de gran ayuda, sí por el contrario, está agrietada, el aceite de hipérico y/o el ungüento de caléndula la repara de forma eficaz.

En caso de que las llagas estén apareciendo ya, el pepino será un ingrediente de gran utilidad de las siguientes formas:

  • Batido de pepino: pelamos un pepino fresco y maduro, lo trituramos en la batidora y extendemos con una esponja natural sobre las llagas la pasta resultante. Dejamos secar al aire.
  • También podemos aplicar el pepino cortado en láminas (a lo largo) y sujetarlas con unas gasas.

Debemos tener en cuenta que, si la persona postrada necesita rehabilitación, será el fisioterapeuta quien se encargue de la misma.  Este profesional trabaja bajo la  prescripción de un médico rehabilitador.

No obstante, los masajes que el cuidador puede aplicar serán bien recibidos, siempre que el facultativo no indique lo contrario.

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Odayaka

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